sábado, 9 de enero de 2016

La Iglesia Bautista en Cuba



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Pbro. Carlos Sebastián Hernández Armas
Vicesecretario e Historiador de la ACBCOcc


La iglesia Bautista en Cuba surgió como una fuerza pujante a finales del siglo XIX, específicamente a partir de 1882, cuando Cuba aún era dominada por España y por su hegemónica iglesia Católica.


Nuestros comienzos están ligados a la figura de Alberto Jesús Díaz Navarro, un cubano convertido al evangelio en una iglesia bautista de Nueva York. Alberto llegó a la Habana el 19 de marzo de 1882 para estudiar la manera de traer el evangelio a Cuba. Durante su estancia realizó varias conferencias cristianas, y al año siguiente se estableció definitivamente en La Habana, comenzando así una obra que perdura hasta nuestros días.
En sus primeros años, concentrada la obra en La Habana y sus alrededores, el crecimiento fue tan considerable y diverso que en mayo de 1887, durante la reunión anual de la Convención Bautista del Sur de Estados Unidos, en el reporte de la Home Mission Board se decía de la obra bautista en Cuba: “El maravilloso trabajo en este campo, considerando el tiempo y los medios experimentados en su causa, nunca ha sido superado en la historia de las misiones modernas”.
Más adelante, para 1895, ya había casi 3.000 miembros en siete iglesias y más de 20 misiones; numerosos obreros, entre ellos 5 pastores ordenados, atendían el trabajo. Funcionaban una escuela para señoritas y varias escuelas diurnas para niños pobres. La obra contaba además con dos templos, un hospital y un cementerio. El Templo más importante era el de Zulueta y Dragones, este era un magnífico local construido para Circo-Teatro en 1880 por el catalán Miguel Jané y que fue comprado para la iglesia Getsemaní. La iglesia se mudó al Teatro Jané a comienzos de 1889, en la actualidad es el templo de la iglesia “El Calvario”.
Como características distintivas, la nueva obra fue completamente hecha por obreros nacionales, aunque con la ayuda económica de los bautistas del Sur de EE.UU. La guerra de independencia (1895-1898) fue dura para la iglesia, los pastores fueron expulsados del país por Valeriano Weiler, muchos creyentes murieron en la reconcentración y otros se unieron a los mambises en la guerra; pero tras el conflicto bélico la iglesia se recompuso y siguió adelante.
Entre los obreros más destacados de este tiempo, además de Díaz, estuvieron José Covas, José O’Halloran (fundador de iglesias como Santiago de Cuba, Guantánamo, Cienfuegos, Santa Clara y Sagua la Grande), Gaspar Cárdenas, Francisco Pérez Bueno y Pablo Valdés.
Durante la República, la obra creció a todas las provincias del país y se decidió dividirla en Oriente y Occidente. En 1905 surgen las Convenciones Bautistas de Cuba Occidental y Oriental. En nuestra Convención, la obra creció bajo el liderazgo de los misioneros norteamericanos Moisés N. Mc Call (1906-1947) y Herbert Caudill (1947-1969). En la “era Mc Call” se creó el Seminario Bautista (1906), donde se han formado la gran mayoría de nuestros obreros; en 1907 la revista convencional Sión (llamada después “La Voz Bautista”) y en 1937 el programa radial “La Hora Bautista”. Para 1947 existían ya 62 iglesias donde se congregaban 5.673 miembros guiados por 54 pastores o misioneras. Para esta fecha también se contaba con 13 colegios y una matrícula de 780 alumnos. Muchos buenos obreros nacionales sirvieron en este período, entre ellos siguieron sirviendo Covas, y Cárdenas, uniéndoseles, entre otros, Alfredo Rodríguez, Abelardo Bécquer, Miguel Calejo, Ángel Valdés Pinelo, Moisés González y Alejandro Pereira Alves.
En los años de la superintendencia de Caudill hasta 1960, la obra pasó por un hermoso período de crecimiento y fortalecimiento. Se construyó el nuevo edificio del Seminario, y surgieron con sus edificaciones el Campamento de Yumurí, la Clínica, la Librería, el Hogar y la Unión Bautista de Estudiantes Universitarios (UBEU), con su edificio en la calle J No. 555, Vedado. Además, se construyeron nuevos templos y se organizaron numerosas iglesias. Para 1960 había 85 iglesias y 8.775 miembros, atendidos por 103 pastores o misioneras.
La década del 60 fue un tiempo muy difícil para la iglesia, ya que el Estado cubano –que hoy es laico- se declaró entonces como ateo y materialista, bajo la doctrina del marxismo-leninismo, por lo cual los cristianos eran mal vistos. Muchos pastores y miembros de iglesias emigraron, cerca de 20 misioneros norteamericanos abandonaron la obra en Cuba, o fueron forzados a hacerlo.
En 1965, un total de 48 siervos de Dios fueron condenados a prisión, acusados de diversionismo ideológico, actividades contrarrevolucionarias, cambio ilegal de divisas, ayuda a alzados contrarrevolucionarios, etc.
Pocos meses después, un numeroso grupo de jóvenes del Seminario Teológico y las iglesias fueron llevados a los campamentos de trabajo de la UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción), siendo considerados como “lacra social”.
Para 1969, la obra tenía 89 iglesias y 6.754 miembros; se habían perdido 2.021 miembros en 9 años.
Las décadas de 1970 y 1980 fueron estables mostrando un crecimiento lento. La prohibición gubernamental de comprar nuevas propiedades o construir nuevos templos, así como la continua emigración de miembros a EE.UU., detuvieron un poco la organización de iglesias, y para 1988 la obra solo tenía 102 iglesias con 6.538 miembros.
A partir de 1988 la obra entró en un período de crecimiento y avivamiento nunca antes experimentados. De 1988 a 1996 se bautizaron 9.655 nuevos creyentes y la membresía de las 143 iglesias ascendió a 12.499 miembros (a pesar de la constante emigración).
En los últimos 20 años, el crecimiento continuó y se fortaleció. En la actualidad, la obra cuenta con cerca de 500 iglesias y más de 25.000 miembros. Y aún queda mucho por crecer. Toda la Gloria sea del Señor.
Fuente: www.lavozbautistadecuba.org
Enlace original: AQUI

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